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lunes, 18 de marzo de 2013

La caperucita moderna de Roberto Innocenti: La niña de rojo


Historia e ilustraciones de Roberto Innocenti
Escrito por Aaron Frisch
Kalandraka, 2013

Este álbum ilustrado por el genial Roberto Innocenti y con texto de Aaron Frisch, nos muestra una caperucita moderna, una versión actual de este clásico que tantas veces se ha contado y que tantas reminiscencias encontramos con la realidad.

Empezando por el principio porque estamos ante una obra que me ha encantado por muchos motivos. Primero por como empieza: “Acercaros, niños, que os voy a tejer un cuento. Jugar es divertido, pero una buena historia es algo mágico.” Este fragmento va acompañado de una ilustración surrealista pero, al mismo, con muchísimos detalles. Un grupo de niños, cada uno con su estilo, escucha atentamente la historia que una viejecita muy pequeña (parece otro juguete envuelta en una luz especial) empieza a contar. Todos los juguetes alrededor descansan, mientras fuera llueve y los niños escuchan tejer un cuento: “Pero tened en cuenta una cosa: un cuento es como el cielo. De repente puede cambiar, traerte sorpresas o pillarte sin abrigo. Por mucho que mires hacia arriba, nunca sabes lo que te aguarda.”

Y tras esta introducción aparece la portada del libro, ya estamos ante un álbum diferente por lo menos. 

“Esta historia ocurre en un bosque. Un bosque con pocos árboles, un bosque de cemento y ladrillos. Durante el día, sus habitantes llevan una vida sosegada, haciendo cada uno lo suyo. A las afueras del bosque, vive Sofía, una niña tranquila…”

La pequeña Sofía se dirigirá a casa de su abuela que vuelve a estar enferma, el recorrido estará un poco accidentado en este bosque de cemento, donde todo está por descubrir pero ella no debe desviarse del camino, aunque los chacales y los lobos disfrazados de hombres de negro (la tentación) siempre nos pueden despistar.

Cuando llega a casa de su abuela, la historia puede terminar triste, real o como nosotros queramos. Pero como bien explicaba la pequeña anciana al principio, los cuentos son mágicos y podéis imaginar el final que os guste más.

Roberto Innocenti nos vuelve a sorprender con este álbum, donde sus detalles son increíbles, en cada página y en cada lectura descubres un detalle nuevo. Se muestra la gran ciudad como un territorio caótico, desigual y peligroso, donde los lobos se esconden por cualquier sitio. Se pueden distinguir por sus colmillos o, a veces ni eso, solo hay que estar muy alerta. Fijaros en todas las ilustraciones, iréis descubriendo muchas cosas, personajes conocidos y otros detalles muy curiosos.

En el corazón del bosque, a donde debe llegar Sofía, entre un laberinto de calles y edificios se encuentra la selva, “un lugar multiétnico repleto de color y vida, la máxima expresión de la sociedad del consumo, la comunicación y la tecnología; con todos sus defectos, de los que se plantea una crítica contundente”.

Otra característica a destacar es el diseño de esta adaptación, donde las ilustraciones y el texto aparecen como en un cómic, fragmentadas, en bloques separados. Este cuento clásico ha tenido muchas adaptaciones y versiones pero la verdad es que esta es diferente, un lobo feroz que ahora viaja en moto y un final que puede ser como tu quieras que sea: trágico o feliz. “Porque sea antaño o en la actualidad, los cuentos siempre son mágicos”.

Una maravilla que no podéis perderos, un libro diferente que os aguarda con muchas sorpresas.

viernes, 25 de enero de 2013

27 de enero, Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto

El próximo domingo, 27 de enero, se celebra el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, y aunque resulta un tema triste de recordar forma parte de nuestra historia.

Podemos contarla de muchas maneras, pero desde aquí os animo a escoger algunos libros para hacerlo. Os dejo una selección:


Christophe Gallaz
 Il. Roberto Innocenti


Fragmento reseña de Félix Albo en la Biblioteca de los Elefantes: "El libro es un alegato al sentido común, a la no guerra, a la no barbarie. La historia, llena de silencios la lectura y ayuda a graduar, a enfocar la realidad, a mirarla sin bizquear.
Un libro que abandona la sensiblería para afrontar sin remilgos una situación de nuestra historia y que, lamentablemente, muy lamentablemente, se repite de manera impropia en una sociedad avanzada como es la que habita el planeta."

 Ruth Vander Zee
Il. Roberto Innocent
Kalandraka, 2007


Reseña de Bienvenidos a la fiesta: "La historia de Erika no es tanto un álbum como un relato ilustrado que viene contado por la propia protagonista. La emotividad de la historia viene subrayada por las poderosas ilustraciones: figuras humanas anónimas, cortadas por la cintura o mostradas de espaldas, pintadas en acuarelas realistas que parecen viejas fotos en blanco y negro, aunque tengan leves toques de color, y que desembocan en una última ilustración colorista cuando la niña, ya crecida, ve pasar un tren." 


Bruno, el niño que aprendió a volar
Nadia Terranova
Il.Ofra Amit





Reseña propia en boolino:
A Buen Paso ha publicado este álbum con ocasión del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto (27 de enero).
Este magnífico álbum nos conduce en el mundo fantástico de uno de los mejores escritores polacos, Bruno Schulz, autor de Las tiendas de color canela. Además de escritor, fue artista gráfico, pintor, dibujante y crítico literario, reconocido como uno de los mayores estilistas de la prosa polaca del siglo XX.
Bruno Schulz vivió de lleno la llegada de los alemanes y, por su origen judío, será perseguido, junto a toda su familia. La idea de los alemanes de aniquilar a todos los judíos, lo que se llamó el Holocausto, acabó con este escritor y con los sueños que tenía.
Este álbum nos hace un recorrido de una manera muy poética por la vida de este artista polaco y su malogrado final. Todo un homenaje que merece la pena leer y disfrutar también por las ilustraciones que la acompañan.
La historia empieza presentando un niño, judío con un gran cabeza que aunque entorpece sus movimientos está llena de ideas y de sueños. Un niño curioso y antento a todo lo que le rodea, especialmente a las extravagancias de su padre. A pesar de perder a su padre demasiado pronto, lo mantendrá vivo con sus dibujos y su escritura y se dedicará a eso durante toda su vida hasta que los nazis acaben con él.
Es interesante descubrir como la autora nunca menciona el disparo, pero sí lo describe con una onomatopeya. En el libro desaparece, nunca muere. Bruno quedará vivo con sus recuerdos, sus textos y sus dibujos.

Cuando los ogros se quedan solos
Adaptación de Pere Puig Paronella

¿Cómo explicar a un niño el horror de la guerra? ¿Cómo describirle la transformación de personas normales en torturadores? ¿O la existencia de campos de concentración? ¿O el extermino nazi? Realmente son cuestiones difíciles de abordar con los más pequeños, pero lo suficientemente importantes como para intentar hacerlo. Y esto es exactamente el que hace Pere Puig Paronella en Cuando los ogros se quedan solos, con una extraordinaria habilidad. La estrategia es una plácida charla entre un abuelo y su nieto, que trabajan juntos arreglando las plantas del jardín. El abuelo usa las malas hierbas como metáfora para introducir el relato de una escalofriante historia que él mismo vivió en primera persona cuando era joven. Las malas hierbas sirven de excusa y de lección: “no las riegues porque crecerán... arráncalas de raíz”. Así es como evitaremos que los que son inicialmente “gente normal”, se vuelvan “ogros” o, incluso, que nos volvemos nosotros mismos dejando crecer malas hierbas en nuestro corazón.

La historia que explica el abuelo empieza cuando unos ogros, antes gente normal, empiezan a proliferar y a organizarse. Quieren dominar al resto de personas, comerse su comida, sacarles sus cosas... Después llegan los golpes, el secuestro, la reclusión en lugares “que parecen fábricas” y, finalmente, el hacerlas desaparecer. Por suerte, ¡el abuelo pudo salir de este último eslabón de la monstruosa cadena del totalitarismo! La narración y las ilustraciones conforman una historia llena de sorpresas, intriga y, sobre todo, con una lección de fondo para las nuevas generaciones: hay que estar atentos, hay que pensar qué hacemos y por qué lo hacemos y hay que luchar para preservar la libertad y la dignidad. Así lo hicieron algunos de los que sufrieron el odio de los ogros; se enfrentaron y consiguieron vencer a estos seres que parecen muy grandes pero que encarnan la mayor de las pequeñeces: hacer daño “porque toca”, esparcir el odio y el dolor por “obediencia”.


Una adaptación libre del libro Eichmmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal, escrito por Hanna Arendt (1906-1975), filósofa alemana y una de las pensadoras más influyentes del siglo XX.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Canción de Navidad de Roberto Innocenti


Ayer tuve un gran regalo, además de muchas felicitaciones y pasar un día estupendo, me regalaron un clásico, una belleza de libro: Canción de Navidad de Charles Dickens, ilustrado por Roberto Innocenti y editado por Kalandraka.
Os lo recomiendo, tenéis la historia completa, acompañada por unas maravillosas ilustraciones de Innocenti. Este ilustrador italiano es inconfundible, sus obras parecen reales, son merecedoras de ser contempladas y leídas. Si además van acompañadas de historias clásicas mucho más.
Si queréis leer más sobre este clásico ilustrado por Innocenti aquí os dejo un enlace del blog Biblioabrazo que os lo reseña estupendamente: http://biblioabrazo.wordpress.com/2010/12/23/cuento-de-navidad-charles-dickens-y-roberto-innocenti/
Y otra reseña en la revista Babar:  http://revistababar.com/wp/?p=3089
Canción de Navidad es una de las obras clásicas de la literatura universal. Considerado el relato de la Navidad por excelencia, de él se han hecho multitud de ediciones, yo destacaría esta. Las imágenes de Innocenti, un magistral retrato de la época victoriana, añaden un especial atractivo para adolescentes a la ya de por sí recomendable lectura de la escalofriante y fantástica historia del ávaro Scrooge y su descubrimiento del espíritu navideño.


jueves, 24 de febrero de 2011

Cenicienta de Roberto Innocenti

Charles Perrault
Roberto Innocenti (ilustraciones)
Editorial Lumen, 2001.

En La Cenicienta (1983), Innocenti recrea la ciudad de Londres de los años 20, pero sin tocar apenas el clásico de Perrault. Gracias a ésto podemos conocer más detalles (vestuario, mobiliario, arquitectura...) de esta época. Se nos muestra así, un afán documental del autor de estos dibujos, pues lo vemos en cualquiera de sus obras.

Si algo caracteriza las ilustraciones del gran Roberto Innocenti es la melancolía. Por eso ilustra historias de otras épocas y las detalla con una exhaustividad asombrosa. Transmite e inspira el deseo de viajar en el tiempo, de visitar lugares que parece que ya conocemos gracias a la finura de su trazo. Es autodidacta, pero su trabajo demuestra un gran conocimiento del arte italiano, páis donde nació hace 70 años.

También esconden sus ilustraciones un serio trabajo de documentación histórica, de forma que podemos encontrar entre las páginas de sus libros personajes y objetos que existen en la realidad y que todos conocemos si sabemos leer entre líneas (líneas dibujadas).

Os dejo una reseña que creo que define a la perfección esta versión del clásico de Perrault de la Cenicienta realizada por Roberto Innocenti.

Reseña de Imaginaria:

Para narrar su particular versión de este clásico de Charles Perrault, Roberto Innocenti eligió la sofisticación y la magnificencia de los años '20. Más allá de la impecable reconstrucción de la época (desde los objetos de lujo que empezaron a aparecer en aquellos años, como automóviles y fonógrafos, hasta los vestidos y peinados de los personajes) en las ilustraciones de este gran artista italiano nada resulta azaroso: personajes, perspectivas, luces y colores evidencian una enorme preocupación por los detalles y por la significación que éstos tendrán dentro del conjunto de la obra, como si el contexto se convirtiese en un nuevo protagonista de la historia, y no precisamente el menos mágico.

Imagen tomada del libroDos maravillosas ilustraciones —plagadas de detalles e ironías— abren y cierran el relato, enmarcándolo. La primera, muestra la ilusión que puede crear el agua de un estanque, mientras Cenicienta lava la ropa. Como si se tratara de un espejo que permitiera el ingreso a un mundo diferente, el reflejo muestra a una Cenicienta vestida, peinada y maquillada para el baile real. No sólo ella se transforma: la canasta de ropa sucia es, en aquel mundo distante y vaporoso, un enorme jarrón; la ropa que sostiene en sus manos se transforma en un ramo de flores que ella deja caer con delicadeza; la canilla se convierte en el cuello de un cisne dorado de cuyo pico brota un chorro de agua. Lo único que se mantiene intacto es su postura y la expresión de su rostro: la idéntica sonrisa nos dice que se trata de la misma persona, aunque sus propias hermanastras, atontadas por el lujo y la opulencia que las rodea, no puedan reconocerla.

Imagen tomada del libroEn la última ilustración, el autor se permite ir más allá de la historia e imaginar qué podría haber sucedido con un personaje tan emblemático como la madrastra. La vemos recostada en un sillón, fumando y entregada a la bebida, con una copa a medio tomar y varias botellas vacías en el suelo, en una actitud que se repite varias veces a lo largo del relato. Distinto destino para tan distintas mujeres.

El cuidado por cada uno de los detalles hace que no haya personajes secundarios o irrelevantes en las ilustraciones de Innocenti. El hecho de que las hermanastras continúen con sus juegos y bailes sin siquiera notar la presencia de Cenicienta —hasta el momento en que, con sorpresa y humillación, descubren que ella era la verdadera dueña del zapatito de cristal—, no hace sino confirmar la metáfora de una ceguera que parece instalarse desde el comienzo de la historia. Allí, en una de las primeras ilustraciones, aparece retratada la vida cotidiana de la familia: las hermanastras, ataviadas a la última moda, riéndose y hamacándose frente a la casa; Cenicienta limpiando los vidrios de las ventanas; la madrastra señalándole lo que debe hacer; el padre semioculto detrás de la puerta de entrada. Frente a la casa hay un grupo de chicos jugando al gallito ciego, mientras pasa un hombre no vidente (tal vez el menos ciego de todos los que están ahí) cruzando la escena guiado por su perro. La alegoría alcanza su punto máximo durante el baile, cuando las hermanastras son incapaces de reconocer a Cenicienta aunque se encuentran a pocos pasos de ella:

Imagen tomada del libro"Y ella fue a sentarse al lado de sus hermanastras y tuvo con ellas mil atenciones: incluso les ofreció las deliciosas golosinas que el príncipe le había dado, lo cual las dejó muy sorprendidas, porque no la reconocían."

Tampoco la elección de las perspectivas resulta azarosa; por el contrario, se trata de un modo de introducir al lector dentro de la obra, haciéndolo tomar parte activa como si él mismo se hubiera convertido en uno de los personajes. Así, cuando las hermanastras están a punto de subir al auto que las conducirá al baile, vemos esta imagen a través de una de las ventanas del piso superior, donde se ha quedado Cenicienta. Esta perspectiva pone de manifiesto el encierro y la opresión de la protagonista, cuyo rostro no podemos ver pero sí imaginar.

Nuevas historias dentro de la historia: eso es lo que recrean las ilustraciones de Innocenti. Detalles que en una primera lectura pueden haber pasado desapercibidos seguramente obligarán al lector a volver sobre sus pasos, en busca de más indicios que le permitan imaginar nuevas interpretaciones. Porque el universo de Innocenti, lejos de cristalizarse, abre infinitos caminos y se multiplica en cada lectura y en cada lector.

lunes, 15 de noviembre de 2010

JORNADES INTERNACIONALS: ÀLBUM INFANTIL IL·LUSTRAT - CIUTAT D'ALACANT

Les Jornades Internacionals sobre il·lustració del Saló de l'Álbum Il·lustrat Infantil d'Alacant han estat positives. Sempre hi han coses que t'agraden més i unes altres menys, però em quede amb les primeres.
He pogut escoltar a il·lustradors com Innocenti que hui està a Barcelona, a Pablo Auladell, a Ignasi Blanch, ... I he conegut a uns altres que no coneixia (Susana Pérez, una oventense con mucho arte y salero, y que dibujo como los ángeles).

Me quedo con algunas frases que me apunte en mi libreta (en la que intente hacer mis dibujos también, pero esos no los enseñaré):
- Roberto Innocenti: "La ilustración es un trabajo solitario. Se piensa mucho pero se habla poco"

Innocenti también nos adelantó su próximo proyecto, una versión de la Caperucita roja.

La casa

La historia de Erika

Pinocho

En el periódico Información de Alicante podéis leer una entrevista que se le realizó durante su estancia en la ciudad, en la que seguro se lo pasó muy bien.

- Ignasi Blanch: "En mis ilustraciones hay mucho de mi infancia". "Tenemos un compromiso con el lector".

Fill de rojo


Alícia

- Jordi Vila: "Soy ilustrador por el taller de pintura de mi abuelo, por la Isla del tesoro, por las aventuras que leí i que viví... y por que me gusta estar en mi estudio".

- Pablo Auladell: "Prefiero el ilustrador como autor antes que como artista. La palabra artista está muy manipulada" / "Yo dibujo para todos, no para niños".
http://pabloauladell.blogspot.com/



Inés azul

Soy mi sueño

- Javier Saéz Castán: "La palabra autor te relaciona con tu trabajo y con tu obra" / "El álbum es la joya de la corona de un ilustrador, que nos hace visibles como autores".



Conferencia inaugural: Roberto Innocenti. Contar a través de las imágenes fijas: mi cinema personal, sin cámara ni banda sonora.


El niño en el álbum ilustrado
Participants: Ignasi Blanch, Antonio Santos, Juan Vidaurre


Isidro Ferrer se encargó de clausurar las Jornadas de una manera espectacular, nos hizo reir y emocionarnos. Nos dejó sin palabras.



ArtLab 2009. ISIDRO FERRER. from Art Lab Huesca on Vimeo.

Fueron muchas más anotaciones las que hice durante estos días pero creo que con esto os puedo mostrar parte de lo que aconteció allí.

Esperemos poder encontrarnos al año que viene otra vez.


lunes, 31 de mayo de 2010

La historia de Erika / Ruth Vander Zee


La historia de Erika

Ruth Vander Zee. Ilustraciones Roberto Innocenti
Kalandraka Ediciones,2003

Aquest llibre meravellós commemora l'aniversari de l'alliberament del camp de concentració d’Auschwitz. La història, il·lustrada esplendorosament, li va ser narrada a l'autora per la pròpia Erika. És un cant de vida i esperança davant l'horror.


Erika únicament sap que va nàixer en 1944 però desconeix la data exacta del seu naixement, el seu nom autèntic, el qual li van posar els seus pares; també desconeix la ciutat o el país en el qual va venir al món. No sap si va tenir germans, ni com es deien el seu pare i la seua mare, ni coneix gens de la seua família. Gens. Però encara que Erika té una història tràgica és una supervivent de l'Holocaust. No coneix però vol imaginar-se com hagueren de ser els pocs dies que va passar amb la seua família, ella era un nadó, com se sentirien els seus pares a l'haver d'abandonar la seua casa i els seus béns, obligats per les tropes alemanyes a viure en un gueto.

Però si en el gueto vivien malament, envoltats de fam i malalties, molt pitjor va ser quan els van conduir, amb milers de jueus portadors tots ells d'una estrella de David en el pit per a ser localitzats d’una manera ràpida, a uns trens plens d’infeccions amb destinació incerta. Amuntegats, assedegats i famolencs, transportats en vagons per a bestiar.

Erika no recorda res, però imagina com l'abraçaria la seua mare per a protegir-la del pudor, els crits, l'horror que es vivia en aquell vagó. Estaria el seu pare amb ella? Prendrien ambdós la terrible decisió? I Erika, deixant volar la seua imaginació, pensa que la seua mare hagué d'embolicar-la afectuosament amb una flassada, la besaria, l'abraçaria amb força, pronunciaria el seu nom per última vegada amb llàgrimes en els ulls. I va executar l'esquinçadora decisió. Quan el tren va reduir la marxa, va llançar a Erika a una andana. Açò és el que imagina Erika. Però el que sap amb certesa és el que va passar després. Va caure sobre l'herba al costat d'un pas a nivell. No es va fer ni una esgarrapada. Algú la va arreplegar i la va donar a una dona perquè tingués cura d’ella. Aqueixa dona li va posar una data de naixement i li va donar un nom, aliments, una llar, l'escola...